Las amistades y el trabajo

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Con frecuencia, las personas que vemos todos los días en nuestro trabajo terminan siendo grandes amigos. Pero esa amistad puede ser afectada por una cantidad de cosas, y lo más aconsejable es no entablar relaciones tan estrechas. ¿Cómo se hace para encontrar el equilibrio justo? Aquí algunos consejos.

PRIORIDADES

Hay que mantener la perspectiva: Todos somos empleados de una firma, no amigos. Y a algunos jefes no les gusta que haya relaciones muy estrechas entre empleados. Lo peor que le puede pasar a uno es no ser promovido porque se le considera demasiado sociable, alguien que habla más de lo que trabaja, o porque deja que la amistad interfiera con el trabajo. Por ejemplo, al no reportar una falla de un compañero porque es amigo. “El trabajo es el trabajo. Nos contratan para cumplir una tarea. Nunca hay que olvidarse de eso”, expresó Janie Fritz, profesora de comunicaciones de la Duquesne University. Agregó que las amistades son bienvenidas e, incluso, deseables, siempre y cuando no interfieran con el trabajo.

SEA SELECTIVO

Hay que saber elegir los amigos. Las amistades que uno hace en el trabajo pueden incidir en la impresión que se hace de usted su jefe. Si su amigo no rinde o tiene algún problema, a usted podrían mirarlo con otros ojos. Y si se pelea con su amigo y este es vengativo, puede comenzar a diseminar rumores falsos y a crear situaciones incómodas.

Además, la persona debe asegurarse de que los amigos saben guardar los secretos que les han sido confesados y de que no tienen intenciones ocultas.

CIERRE LA BOCA

Uno de los problemas más comunes relacionados con las amistades laborales, según Fritz, es cuando una persona cuenta más de lo debido sobre su vida personal. “Somos humanos y tendemos a buscar contacto con otros, pero a veces nos olvidamos lo que es dominio público y lo que es dominio privado”, indicó.

Las confesiones personales hay que hacerlas fuera de la oficina.

ERA TECNOLÓGICA

Fritz recomienda que uno no acepte como amigo en su página de Facebook o Twitter a compañeros de trabajo, y menos a los jefes. Otra opción, mantenga dos páginas de Facebook, una para los amigos personales y otra para los de la oficina.

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